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EL CLOUD COMPUTING NO ES UN SERVICIO MÁGICO

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La publicidad del Cloud Computing ha invadido nuestra retina al ver televisión. Cuando vemos comerciales de este servicio parece estar destinado a una persona común y corriente. Sin embargo, lo que se puede ofrecer a una persona es solamente almacenamiento distribuido y no Cloud Computing como tal, ya que este concepto fue creado para las empresas que tienen más de una sucursal, explotando la cobertura de la nube, y con una cantidad importante de información que resguardar y poner en alta disponibilidad. Pero incluye un importante factor de procesamiento de dicha información, en aplicaciones, software, bases de datos y similares, los que son ejecutados sobre la infraestructura de “la nube”.
En ese sentido, esta implementación no se justifica a nivel personal ya que un individuo no ocupa por lo general herramientas tan avanzadas para el resguardo ni procesamiento de información. Para ellos existen las redes sociales, los correos electrónicos, los servicios de mensajerías y para quienes son más expertos y conocen más, la Telefonía Ip o la video conferencia. Además, sería muy costoso para un usuario común tener las mismas condiciones que una compañía.
Cloud Computing, si lo aterrizamos y llevamos a un ejemplo, lo podemos ver en un sistema que consiste en dos Data Center con conexión física y lógica al que te conectas a través de Internet o enlaces dedicados (según las condiciones y usuario), luego ingresas, te autenticas mediante un sistema seguro (user+password, u otros de mayor complejidad y privacidad) y accedes al data center primario en donde está la información de la empresa. El concepto de “Cloud Computing” existe desde los años 50 y hoy se llama así ya que se ha mejorado su tecnología y, principalmente, se ha desarrollado su filosofía; por ende se cambió el concepto, pero es el mismo servicio que, por ejemplo, Google ha dado durante años a sus usuarios, permitiéndonos almacenar datos como imágenes, documentos, videos y otros, establecer dialogos chat, videoconferencia, email, buscar información, publicar información, entre otros servicios que encontramos en “la nube”.
Las compañías que debieran optar por el Cloud Computing son aquellas que operan en forma distribuida geográficamente, y que consideran la alta disponibilidad entre sus variables, ya que es técnica y económicamente mejor que tener enlaces dedicados propios hacia su distribución física, conectando cada sucursal con el proveedor de Cloud Computing, u otro de comunicaciones, que da acceso directo a la información. Esto les permite abaratar costos ya que les resulta más económico tener toda la operación TI externalizada en un proveedor, que opera a grandes volumenes, que tener uno propio.
Asimismo, es importante estar alerta y no volverse dependiente de este servicio ya que la compañía que lo ofrece nos puede dar más capacidad de la que necesitamos para subir información, lo que se convierte en un “vicio” al querer subir todo a la nube. Hay que tener en cuenta que este sistema es operado por personas que como todos los seres humanos pueden caer en tentación y hacer mal uso de ésta. No es lo común pero hay que tomar todas las precauciones con la información vital de nuestra compañía. Por lo que la evaluación de riesgos y medidas para mitigar dichos riesgos, orientados a la seguridad, deben ser un aspecto a desarrollar e implementar sobre estas nuevas filosofías TI. Especialmente si se trata de instituciones que manipulan información crítica, como Gobierno, bancos, fuerzas armadas.
Cada compañía debe evaluar “su realidad” antes de subir toda su información a “la nube” ya que para algunas organizaciones les puede beneficiar tener un sistema mixto, desarrollando un sistema primario propio y uno secundario o “de contingencia” en base a la “nube”, gestando una “private cloud” interconectada.
Cada empresa debe ver sus necesidades reales, y en base a sus objetivos, evaluar si este producto es la solución, pero jamás partir por “enamorarnos” de una tecnología y concepto por la sola publicidad. Si siempre les ha ido bien con su sistema de resguardo de información, tal vez no es necesario cambiar: es bueno evaluar las nuevas tecnologías y tener en cuenta que se puede trabajar con un sistema mixto, o pasar por un proceso de transición, que aportara mejoras, pero sin un gran impacto en el negocio y las operaciones.
Esteban Olivares, Consultor TI de Anida.
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